Morrissey fustiga la clase política y la Reina de Inglaterra por sus reacciones a la masacre de Manchester

Morrisey

El músico y autor británico Morrissey, ex-vocalista de The Smith, banda de Manchester,  ha vapuleado en un post en su página de Facebook a la clase política y a la Reina de Inglaterra por su típica y cínica reacción al atentado del pasado lunes en un concierto pop en Manchester, Inglaterra, en el que fueron asesinadas 22 personas, principalmente niñas y jóvenes.

Por su interés ofrecemos la traducción:

Estaba celebrando mi cumpleaños cuando llegaron las noticias del atentado en el Manchester Arena. El cabreo es monumental. ¿Por qué razón habría de detenerse alguna vez esto?

Theresa May dice que tales ataques "no nos van a quebrantar", pero ella vive dentro de una burbuja a prueba de balas, y evidentemente no tiene que identificar hoy a ningún joven en las morgues de Manchester. También eso de "no nos van a quebrantar" significa que la tragedia no va a quebrantar ni a ella ni a sus políticas de inmigración. Los jóvenes de Manchester ya están quebrantados - gracias de todas maneras, Theresa. Sadiq Khan (alcalde de Londres) dice "Londres se une a Manchester", pero no condena al Estado Islámico, que se ha declarado responsable del atentado. La Reina recibe absurdas alabanzas por sus "duras palabras" contra el ataque, pero no cancela la fiesta de hoy en los jardines de Buckingham Palace, lo que no se permite criticar en la prensa libre británica. El Alcalde de Manchester, Andy Burnham, dice que el ataque lo ha realizado un "extremista". ¿Un extremista qué? ¿Un conejo extremista?

En la moderna Inglaterra de hoy en día todo el mundo parece petrificado a la hora de decir oficialmente lo que todo el mundo dice en privado. Qué fácil es no tener miedo cuando uno se haya protegido de la primera línea de fuego. El pueblo no tiene ese tipo de protecciones.

Morissey

23 de mayo 2017

Estas declaraciones contrastan poderosamente con las habituales desde el mundo del espectáculo. Por ejemplo, la superestrella norteamericana Ketty Perry, en una entrevista  el martes con motivo del ataque en Manchester, dijo: “Pienso que lo mejor que podemos hacer es nada más que unirnos y amarnos los unos a los otros. No a las barreras, ni a las fronteras, sólo necesitamos co-existir”.

Es lugar común en la izquierda a ambos lados del Atlático la opinión de que cualquier vinculación de los ataques terroristas con el Islam o la inmigración descontrolada aumenta el riesgo de ataque terrorista. Por ejemplo, el senador demócrata norteamericano Chris Murphy declaró a la CNN ayer que “a muchos de nosotros nos preocupa que cierta retórica de la administración Trump, junto con una fuerte captación on line pueda provocar un ataque como este en los Estados Unidos”. Y continuó:

La realidad es que en muchos países de Europa, Inglaterra incluida, los musulmanes sufren una segregación de hecho, que a veces permite a esas perversiones del Islam, esa radicalización, afianzarse, y tenemos que asegurar que no vamos a permitir que eso pase.

En el reciente discurso de Donald Trump en Riad ante representantes de decenas de países musulmanes, habló sin rodeos de terrorismo e Islam:

 

La idea machaconamente repetida en sus diferentes variantes y énfasis de que occidente es, en realidad, responsable de los ataques que sufre, pretende olvidar lo que el Estado Islámico declara en su propia documentación oficial con claridad meridiana:

El hecho cierto es que, aunque dejarais de bombardearnos, de hacernos prisioneros, de torturarnos, de usurpar nuestra tierra, continuaríamos odiándoos porque nuestra principal razón para odiaros no cesará hasta que abracéis el Islam. Incluso si pagarais la jizyah y vivierais humillados bajo la autoridad del Islam, continuaríamos odiándoos. Sin duda, entonces dejaríamos de combatir contra los no creyentes que llegaran a un convenio con nosotros, pero no por ello dejaríamos de odiarlos… La idea central es que hay armonía entre nuestro terrorismo, artes de guerra, crueldad y falta de compasión.

La plegaria auto-culpabilizadora, la imploración del perdón, las velitas por doquier, los corazoncitos y manos blancas, recuerdan a cuando Europa estaba volcada en apaciguar y hacer concesiones a Hitler, y el mantra común de toda su clase política, la inglesa en primer lugar, era que el tratado de paz que puso fin a la I Guerra Mundial había sido demasiado duro con Alemania y ello había provocado el surgimiento y auge del nazismo. Sólo Winston Churchill decía que toda concesión o apaciguamiento de aquel expansionismo alemán no hacía más que alimentarlo y que quienes pretendían así evitar la guerra en realidad creaban las condiciones para que ésta fuera más devastadora. Cuando un periodista le preguntó  por qué pensaba así, cuando ni siquiera en su partido -el Partido Conservador- seguían su opinión, respondió: “Porque yo sí he leído Mein Kampf”.

En esta ocasión, como en todas las anteriores, tampoco se han restringido los llamamientos a hacer como si nada y olvidar pronto los atentados. En esta ocasión podemos citar a la presentadora de la BBC Katty Kay, que en una entrevista a la cadena MSNBC el mismo día del atentado declaraba:

Europa se está acostumbrando a ataques como éste. Tenemos que acostumbrarnos, porque nunca seremos capaces de hacer que desaparezcan totalmente. Conforme apretamos al Estado Islámico en Siria e Irak, veremos más ataques como este en Europa.

El autor del atentado, Salman Abedi, estaba ya controlado por la Policía, que conocía sus “vínculos demostrados con el Estado Islámico”, según ha declarado el ministro de Interior francés Gerard Collomb, citando fuentes de los servicios de inteligencia británicos.  Se estima que los servicios de seguridad ingleses hacen actualmente seguimiento de 3.500 sospechosos de poder realizar atentados terroristas. En Bélgica, con una población cuatro veces menor, se realiza seguimiento de unos 18.000 yihadistas potenciales.

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